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¿Cuál cambio? Las mujeres aún no llegamos a la Presidencia del Congreso en el Gobierno Petro

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Tiempo de lectura: 4 minutos

En el Mes de la Mujer, el balance legislativo revela una realidad incómoda para el Gobierno de Colombia. Pese a prometer un “Gobierno de y con las mujeres”, la legislatura que termina en julio de 2026 cerrará sin una mujer en la Presidencia del Senado o la Cámara. El liderazgo femenino quedó en vicepresidencias, donde muchos de los rostros visibles de nosotras han sido de la oposición.

Las mesas directivas del Congreso siguen sin una mujer en la presidencia

Aunque este cuatrienio se presentó como el de la paridad y la inclusión, las decisiones de mayor peso en las mesas directivas siguen en manos masculinas. Nosotras hemos llegado a las vicepresidencias. Sin embargo, el cargo de presidente —quien define la agenda y los tiempos de las reformas— sigue siendo esquivo.

Lo más llamativo es que nuestro liderazgo en estos cargos no ha venido principalmente de las filas del Pacto Histórico. En varios casos ha surgido desde sectores críticos al gobierno. De las seis mujeres que han llegado a las mesas directivas de plenaria en este periodo, cuatro pertenecen a la oposición.

Las mujeres que han llegado a las mesas directivas en esta legislatura

El cuadro de honor y de “oposición”:

María José Pizarro (Pacto Histórico): Primera Vicepresidenta del Senado (2023-2024). Representó la cara del Gobierno hasta que el Consejo de Estado tumbó esa designación.

Olga Lucía Velásquez (Alianza Verde): Primera Vicepresidenta de Cámara (2022-2023).

Ana Paola Agudelo (MIRA): Primera Vicepresidenta (2025-2026). (Oposición)

Ana María Castañeda (Cambio Radical): vicepresidenta (2025-2026). (Oposición)

Erika Sánchez (Liga/Independiente): Segunda Vicepresidenta de la Cámara (2022-2023). (Oposición)

Lina María Garrido (Cambio Radical): Segunda Vicepresidenta de la Cámara de Representantes (2024-2025). (Oposición)

Mujeres en el Congreso y el reto de la paridad real

Resulta contradictorio que un Gobierno que utiliza el 8 de marzo como plataforma de banderas progresistas no haya impulsado o garantizado que mujeres con sobradas capacidades lideraran alguna de las dos cámaras. Mientras el discurso habla de empoderamiento, la realidad política muestra que los puestos de mando real siguen siendo una “zona de hombres”.

Es aún más revelador que las mujeres de oposición hayan tenido que ocupar esos espacios de Vicepresidencia para garantizar que el control político no se desvanezca, demostrando que, el liderazgo femenino más combativo hoy, no viste los colores del Gobierno.

Cómo se reparten las mesas directivas en el Congreso

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Este fenómeno no es nuevo, pero se ha hecho más visible desde la instalación de este Congreso en 2022. Las mesas directivas se eligen mediante los famosos acuerdos de bancadas.

En estos acuerdos, los hombres de los partidos suelen priorizar sus propias presidencias, dejando las vicepresidencias como un “premio de consolación” para cumplir con la cuota de género.

¿Qué pierde el país cuando no presidamos el Congreso?

Cuando nosotras no alcanzamos la Presidencia del Congreso, el país pierde.

1. Perspectiva en la agenda

La presidencia decide qué proyectos se debaten y cuáles se engavetan. Cuando no estamos al mando, temas como la economía del cuidado o la violencia de género suelen quedar en segundo plano.

2. Calidad del debate

Nuestro desempeño en las vicepresidencias ha demostrado ser técnico y eficiente. Que no lleguemos a la presidencia significa desperdiciar talento gerencial ya probado.

Por qué este tema debería importarle a toda la ciudadanía

Ante las próximas elecciones legislativas, es clave entender que votar por mujeres no debería servir solo para llenar curules. También implica exigir que podamos ocupar los cargos de mando más altos.

Si el Gobierno de Colombia no logró romper este techo en su mejor momento, la ciudadanía tendrá que presionar para que en 2026 la Presidencia del Senado no vuelva a convertirse en un club de hombres.

Qué revela esta legislatura sobre las mujeres en el Congreso

El ciclo que termina en agosto deja una lección clara. El llamado “Gobierno de las mujeres” terminó siendo más un eslogan que una transformación estructural dentro del poder legislativo.

Durante esta legislatura, ninguna de nosotras presidió el Senado ni la Cámara de Representantes. El liderazgo femenino se mantuvo principalmente en las vicepresidencias, donde varias congresistas asumieron funciones clave en la conducción del debate legislativo.

En ese escenario, muchos de los rostros visibles de mujeres en las mesas directivas provinieron de sectores de oposición, lo que evidencia que la presencia femenina en los cargos de dirección no siguió necesariamente la línea del Gobierno.

Preguntas frecuentes sobre la representación de las mujeres en el Congreso

¿Por qué es importante que haya mujeres en los cargos más altos del Congreso?

Porque los espacios de mayor poder son los que definen la agenda política y legislativa. Cuando las mujeres llegamos a esos cargos, también ampliamos la posibilidad de que nuestras prioridades y perspectivas estén representadas.

¿Qué significa que el liderazgo femenino quede solo en vicepresidencias?

Significa que, aunque hay mujeres visibles dentro del Congreso, los puestos donde realmente se concentra el poder de decisión siguen estando dominados por hombres.

¿Qué retos seguimos enfrentando las mujeres en la política colombiana?

Las mujeres todavía enfrentamos barreras estructurales como menor acceso a redes de poder, menor financiación política y dinámicas partidistas que dificultan nuestro acceso a los cargos más altos.

¿Qué es el techo de cristal en la política?

El techo de cristal es una barrera invisible que limita el acceso de las mujeres a los cargos de mayor poder o liderazgo, incluso cuando cuentan con experiencia, formación y trayectoria política suficientes para ocuparlos.