Una lucha de décadas por el voto femenino en Colombia y su exclusión del poder
Nuestra exclusión de la política colombiana no fue un error. Fue una decisión deliberada, sostenida por prejuicios culturales. Durante la primera mitad del siglo XX, ese rechazo dominó el debate público. En esos años se presentaron once proyectos de ley para reconocer el voto de las mujeres en Colombia, pero todos fueron negados.
Las resistencias atravesaron a los partidos. Sectores liberales temían que votáramos bajo la influencia de los sacerdotes, cercanos al conservadurismo. Los conservadores, por su parte, alertaban sobre una ruptura del modelo de hogar tradicional. Así se cerró, durante décadas, nuestra participación política.
- El hito de 1954: en 1954, bajo la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, se aprobó el Acto Legislativo No. 3, que reconoció a las mujeres como ciudadanas plenas, con derecho activo y pasivo al sufragio.
- El estreno del voto femenino en 1957: el 1 de diciembre de 1957, 1.835.255 mujeres fueron a las urnas por primera vez para validar el Plebiscito del Frente Nacional. Representaron el 41,7 % del total de votantes, desmintiendo la idea de que la política no despertaba su interés.
El voto de las mujeres en Colombia sostiene hoy la participación electoral
En las elecciones de 2022 y 2023 se consolidó una tendencia clara. Nosotras votamos más que los hombres en Colombia. El voto de las mujeres en Colombia sostiene hoy el funcionamiento básico de la democracia.
En la segunda vuelta presidencial de 2022, el 59,7 % de las mujeres habilitadas acudimos a las urnas. Superamos la participación masculina y fuimos decisivas en la elección del actual gobierno.
En las elecciones territoriales de 2023, la brecha se amplió. Nuestra participación alcanzó el 61,8 %, frente al 56 % de los hombres. El dato confirma que no solo votamos más, sino que lo hacemos de forma constante.
Resultados de 2023 y brecha de representación política femenina
A pesar de ser mayoría en las urnas, seguimos sin ocupar el poder en la misma proporción. Nuestra representación política continúa siendo limitada.
Los resultados de 2023 confirman una brecha persistente entre nuestra participación electoral y el acceso real a los cargos de decisión.
- Gobernaciones: 32 cargos, 6 mujeres electas (18,8 %).
- Alcaldías: 1.102 cargos, 146 mujeres electas (13,3 %).
- Asambleas: 518 curules, 85 mujeres electas (16,4 %).
- Concejos: 12.023 escaños, 2.372 mujeres electas (19,7 %).
Sostenemos la democracia con nuestro voto, pero aún somos minoría en los espacios donde se define el rumbo del país.
Las barreras invisibles que frenan a las mujeres en la política colombiana
Si votamos de forma masiva, la pregunta es inevitable: ¿por qué seguimos siendo pocas en el poder político en Colombia? La respuesta no está en la falta de interés. Está en barreras estructurales que aún limitan nuestro acceso a los cargos de elección popular.
La investigación identifica tres obstáculos que siguen bloqueando nuestro ascenso político:
La brecha de financiación en las campañas políticas
La financiación es el primer gran muro. En las últimas contiendas electorales, los hombres recibieron, en promedio, 3,3 veces más recursos que nosotras. Sin dinero para publicidad y logística, competir por alcaldías o gobernaciones se vuelve casi imposible.
Violencia contra las mujeres en política
La violencia política es otra barrera que sigue expulsándonos del poder. Ya no se limita a lo legal. Hoy también es física, simbólica y digital.
En 2023, el año de las elecciones regionales, 3 de cada 4 candidatas denunciaron agresiones contra mujeres candidatas y lideresas. Hubo amenazas, ataques en redes sociales y violencia simbólica. Donde se nos cuestiona por nuestra capacidad mediante estereotipos sexistas.
Esta violencia no busca solo intimidar. Busca sacarnos del debate público y desalentarnos a participar.
Bloqueo de los partidos políticos
El acceso desigual también nace dentro de los partidos. En el 42,5 % de los municipios no hubo ninguna de nosotras como candidata a la alcaldía en 2023. Aunque se cumple la cuota del 30 %, muchas mujeres no recibimos avales en territorios con opciones reales de triunfo.
Cómo nos afecta la baja representación de las mujeres en la política
Una democracia en la que la mayoría de los votantes no nos vemos reflejadas en quienes toman las decisiones es una democracia incompleta.
La brecha entre nuestra participación electoral y el poder político tiene efectos directos sobre la calidad del sistema democrático.
- Pérdida de perspectivas: cuando las mujeres quedamos fuera del poder, el Estado pierde miradas clave. Temas como la economía del cuidado, la salud reproductiva, la educación y la paz suelen recibir menor atención. Diversos estudios muestran que las mujeres en cargos públicos priorizan la inversión social y la resolución pacífica de conflictos.
- Justicia social: la representación política femenina no es una concesión. Es un derecho. Si las mujeres pagamos impuestos y cumplimos las leyes, debemos tener la misma capacidad de crearlas, modificarlas y ejecutarlas desde el poder.
- Calidad de la política: la paridad obliga a los partidos a renovar liderazgos. También rompe con estructuras cerradas y clanes tradicionales, históricamente dominados por hombres, que limitan la diversidad y la innovación política.
Hacia el futuro con la Ley 2453 de 2025
El panorama empieza a cambiar con herramientas legales. El 2 de abril de 2025 se promulgó la Ley 2453, una norma pionera que busca erradicar la violencia política. Esta ley:
- Define 7 tipos de violencia (incluyendo la digital y económica).
- Obliga a los partidos a sancionar internamente a los agresores.
- Facilita las denuncias ante el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Lo que falta para que nuestro voto también sea poder
Colombia ya no tiene que convencernos de ir a las urnas. Hace tiempo que votamos, participamos y sostenemos la democracia con nuestro compromiso. Ese esfuerzo es real y constante.
Lo que falta es que ese 61 % de participación femenina se traduzca en poder político. Que la falta de recursos y la violencia no sigan marcando el límite de hasta dónde podemos llegar. La paridad no es un privilegio ni una consigna: es la forma mínima de que nuestro voto pese tanto como nuestra presencia.
Preguntas frecuentes sobre el voto femenino
¿Qué impacto tiene la educación política en la participación de las mujeres en Colombia?
La educación política fortalece la participación femenina en Colombia, pues conocer nuestros derechos y mecanismos de votación aumenta la confianza para involucrarnos en elecciones y procesos de liderazgo local y nacional. Programas educativos y talleres de formación ciudadana han demostrado que las mujeres más informadas votan y participan con mayor constancia.
¿Existen programas o iniciativas para motivar a más mujeres a postularse a cargos públicos?
Sí. En Colombia existen programas de mentoría, capacitación y redes de liderazgo femenino que buscan apoyar a mujeres interesadas en postularse a cargos públicos. Estas iniciativas, promovidas por entidades públicas, ONG y universidades, ayudan a superar barreras como la falta de recursos y la desinformación sobre los procesos electorales.
¿Cómo influye la participación política femenina en la reducción de desigualdades sociales?
Cuando más mujeres acceden a cargos de decisión en Colombia, se priorizan políticas de bienestar social, salud, educación y economía del cuidado. La evidencia muestra que nuestra participación contribuye a políticas más inclusivas, equitativas y orientadas a reducir desigualdades, reflejando mejor las necesidades de toda la población.




